Películas de pandillas, good old times.

cine_amigos

Estaba dándoles vueltas para encontrar la mejor manera de rebajar un poco la tensión del último post.

Y empiezas a preguntarte….y a recordar aquellas veces en las que ibas al cine por el mero placer de que te contasen una historia. Una historia mágica,  una historia que te atrape y no te deje hasta que llegas al final, casi sin resuello, deseando que te sigan contando más historias pero también siendo consciente de que está  bien así, tal cual te la han contado, sin necesidad de darle más vueltas.

Los que tenemos cierta edad tenemos un filón de películas, no sólo aquellas que son grandes de por sí (ya hablaremos de ellas, Indy, no te escapas), si no de esas que hablaban del placer de pertenecer a una pandilla, de aceptar a cada uno como es, de distribuir roles, de participar en aventuras que vistas desde la perspectiva de los años resultan meramente eso, juego de niños.  Ah, sí, teníamos esas películas, esas historias que nos contábamos unos a otros, en fin….esas películas de pandillas.

 

La perfección.

The goonies, 1985, Richard Donner

Mikey, Brand, Chunck, Bocazas, Andy, Stef, Data…y Sloth. ¿Puede existir alguna pandilla más completa? Imposible. Caracteres salidos de unos perfiles más evidentes que una versión simplificada de Freud. El loco, el aventurero, el genio, el gordito….y Sloth. Personajes imposibles de olvidar, diseñados perfectamente por Steven Spielberg y dibujados por Chris Columbus. Vamos a ir adentrándonos en la aventura….pero claro, hay que pagar el precio de la entrada…

 

Bien, bien… ya tenemos el supermeneo…y se ha activado la apertura de la puerta, ahora ya podemos tener una tarde aburrida, toda la pandilla,  podemos hacer algo…no sé…investigar el desván (siempre da juego).

 

La aventura está lanzada. A partir de aquí ya tenemos al pirata Willy el tuerto, un tesoro y por supuesto, un mapa.  Ya sólo faltan los malos (los Fratelli) y un cruce entre el hombre elefante y el  monstruo de Frankstein. Spielberg, malévolo que es, sabe perfectamente que los niños entienden perfectamente el lenguaje del terror (Sloth es una pesadilla traída al mundo infantil) y del peligro. Y lo conjuga perfectamente, aquí tenemos una amenaza y una risa, unidas como sólo la mente infantil las puede unir:

 

Y estamos hablando mucho de él pero todavía no le hemos visto. Vamos a darnos el gusto, en VOS, y con fanfarria de Superman incluida.

 

Por supuesto, pierden los malos, ganan los buenos. ¿Acaso alguien los dudaba? La vida no es así, pero ah, sería tan maravillosa….

De regalo, una de las escenas no incluidas en el metraje, el ataque del pulpo gigante….

 

(Por cierto, cogen los tentáculos al modo Ed Wood…hay cosas que nunca cambian).

 

La sublimación

Cuenta conmigo (Stanb by me), 1986. Rob Reiner

A todos nos llega la mayoría de edad, Ese momento en el que vemos a la pandilla como algo infantil, lo sabemos pero nos negamos todavía a cerrar esa etapa. Somos conscientes de que se esa etapa se acaba, que ya nada volverá a ser igual. Estás creciendo, tus amigos van desapareciendo de tu horizonte, nuevas inquietudes, nuevas afinidades; los quieres pero ya nada volverá a ser lo mismo.

Stephen King crea en esta novela corta uno de los cantos más perfectos a la pérdida de la inocencia. En una historia que relata básicamente un viaje a la búsqueda de un cadáver de un niño (metáfora evidente del fin de la infancia), los componentes de la pandilla se apartan de los roles y se miran cara a cara. Son niños dejando de ser niños, se ven y se aceptan pero pierden ese mundo perfectamente delimitado de la pandilla.

El reparto es impecable, Will Wheaton (el alter ego de King y el personaje que cuenta la película desde el punto de vista del adulto que recuerda su infancia), Corey Feldman con el papel más pasado de vueltas, Jerry O´Connell porque no hay pandilla sin gordito, y River Phoenix iluminando cada escena en una lección brutal de interpretación que refuerza a cada uno de sus compañeros, pero ya hablaremos más adelante.

Al comienzo ahí están todos, cada uno siendo la parte de la pandilla que le corresponde, empezando la película como si se tratase de una más (perdón por el idioma, pero creo que la muestra es importante).

 

Perseguidos por una banda sonora apabullante,

 

El viaje comienza siguiendo las vías del tren (las metáforas son tan evidentes que da rubor comentarlas, pero la magia de Reiner hace que sean aceptadas sin ningún tipo de incomodidad). Dentro del viaje, hay tiempo para sentarse alrededor del fuego, de preguntarnos esas cosas que siempre no han extrañado (otra vez siento la VO, pero en fin…alright Mickey is a mouse, Donald a duck, Pluto´s a dog..what´s Goofy?)

 

También hay tiempo para otras dudas, más metafísicas…

 

Pero hay un momento en donde el tren de la vida nos intenta arrollar, nada puede ser igual que antes, hay un paso, un cambio de lugar, la certeza de que lo que sea que hay al final del camino, nos cambiará para siempre

 

Otra escena llena de simbolismo, sin estridencias. Pero Gordie lo deja claro, esto no se lo voy a contar a nadie, me lo guardo para mí.

 

Cada uno de los personajes va desnudando su alma a sus compañeros, así conocemos cada uno de ellos tiene sus propios fantasmas en casa o consigo mismo; en ese acto se van aceptando, pero ya la pandilla se deshace; no puedes reírte de las carácter de tus amigos cuando conoces las causas.

Había prometido volver a hablar de Phoenix, aquí viene una muestra de su capacidad. Plano, contra plano. Weathon suficiente hace con aguantar el tirón. El malote confesando que él no había robado el dinero, que había sido la profesora (¿recuerdas aquel vestido nuevo?) pero quién iba a hacer caso del paria. Phoenix murió demasiado pronto para saber si hubiese sido un gran actor, pero me juraría algo en ello.

 

No vamos a desvelar el final de la película, todo aquello que cuenta la voz en off utilizada como instrumento para avanzar, no como método para explicar algo. Pero no me resisto a copiar la frase final que engloba y da sentido a toda la película, el protagonista, ya mayor y cerrando la historia de su infancia escribe (traduzco del original) “Nunca volveré a tener amigos como los que tuve cuando tenía 12 años, Dios, ¿acaso alguien los tiene?”

 

El canto del cisne

Super 8, 2011. J. J. Abrams

Con la producción asociada del eterno adolescente que es Steven Spielberg, Abrams retoma todos los clichés, pautas y acuerdos con el espectador perdidos durante años y firma la recuperación del género (así como ha hecho con Star Trek y ojala haga lo mismo para sacar del infantilismo a cierta saga galáctica).

Una campaña viral perfecta no hizo empezar a olisquear que aquí había tema.

 

En este ya famoso tráiler volvemos a la pandilla de amigos todos con sus personalidades marcadas y complementarias. Un protagonista azotado por la pérdida que descarga toda su confianza en sus amigos.

Retomamos otra vez al “loco”, al “gordo” al “normal” y en este caso la parte que los une a la realidad está llevada por Elle Fanning (esto es cuestión de familia, sobre saliente actriz).

En esta secuencia, posiblemente la más famosa de la película, comienza con un juego de realidades superpuestas en las que los niños intentan realizar una película (enorme dificultad de esta actuación, como podemos ver en la representación del colegio de un enorme Haley Joel Osmet en “El Sexto Sentido”) y el guión da un nuevo giro mostrando una interpretación adulta en la niña que tiene que interpretar un papel de cartón….(vaya lío, la muestra en el siguiente link).

 

Por lo demás, una aventura en toda la regla, con continuas referencias a clásicos (alguien ha visto referencias a los ladrones de ultracuerpos, o más cercanamente, ¿no son estos monstruos parientes hipervitaminados de aquellos” nuestros maravillosos aliados”, esa despedida, ¿no es ET?)

(final de la película, spolier al canto)

 

Pero nos tenían una sorpresa reservada. Durante todo el metraje, aquello que hace moverse a los personajes es el rodaje de una película de zombies (por supuesto; somos niños, queremos sangre, horror y vísceras. Algo que los puritanos nunca entenderán). Podemos entenderlo como un canto a los días en los que Spielberg y posiblemente Abrams se gastaban todo el dinero que tenían en hacer grabaciones de cualquier guion que sus mentes imaginasen.

Así que, como colofón a una película que huele por todas sus costuras a vuelta a mejores tiempos, nos regalan la película final. Montada y editada. Un placer, por supuesto. Cojan la bebida refrescante, la hamburguesa, las patatas fritas y disfruten de cine; en toda su pureza.

Con todos ustedes, “El caso”.

 

Cengah

Referencias:

Cine más comic http://www.cinemascomics.com/concept-art-de-super-8/

Cafe press http://www.cafepress.com/kaptainmyke/8736818

Total Film http://www.totalfilm.com/news/cool-retro-super-8-poster-arrives

PC Walls http://www.pcwalls.net/super_8_movie_logo_wallpaper-wallpapers.html

Wikipedia

Todas las imágenes que acompañan la entrada, pertenecen a sus legítimos dueños. Se ha hecho referencia a su origen, en los links anteriores. Si hay algún problema con alguna, por favor contacta con nosotros.

Cengah

About Cengah

Jugador casual iniciado en Atari, y recreativas (reto a quien quiera a una partida de Galaxian). Aprendí a leer con Poe y Salgari y me gradúe en la mejor universidad: Kipling, Stevenson y London. Cinéfilo, cinéfago y cinéfalo. Colecciono libros que nunca leeré pero que siempre ojeo (sí amigos, en papel; con su olor y su peso). Me gusta polemizar sobre juegos, literatura y cine. Y creo en Welles sobre todas las cosas.

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Una respuesta a Películas de pandillas, good old times.

  • Ruben  dice:

    Buen articulo, seguire atento tus frikadas

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